martes, junio 18, 2024
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Carta del editor Nº 3

Querid@s lector@s:

En la actualidad, el concepto de amor se asocia principalmente al romance, que a menudo es fugaz. Sin embargo, el verdadero amor va más allá de los efímeros sentimientos de excitación entre dos personas. Es la clave para que los seres humanos alcancemos nuestro máximo potencial y nos convirtamos en los “herederos de la tierra” (en alusión a los versículos 24:55 y 21:105 del Corán) si lo adoptamos como fundamento de nuestra moralidad. Fethullah Gülen, en su artículo principal, explica cómo al combinar el amor con el conocimiento divino, podemos dar lugar a una civilización y un renacimiento que iluminen el mundo. La moralidad del amor implica reconocer la noble condición humana como la “creación más perfecta”, sin rebajarnos al nivel de ningún animal y defender los derechos y libertades inviolables. Ante las circunstancias actuales, Gülen advierte que es necesario reevaluar lo que consideramos “valores humanos”.

Explorar el espacio exterior, siempre y cuando no subestimemos la importancia de la Tierra, es una experiencia inspiradora que tiene un mérito propio. El título del artículo “Los planetas: alineados como las cuentas de un rosario” habla por sí solo. La disposición ordenada de los planetas no solo posee una racionalidad matemática, sino que también exhibe una belleza fascinante.

La muerte es solo una vez, ¿verdad? Tal vez no. Un versículo del Corán sugiere que la muerte ocurre más de una vez. El Dr. Mehmet Ates explora esta idea de cómo morimos y vivimos dos veces. El Dr. Ates analiza este interesante versículo del Corán y examina cómo se origina la vida en el útero, brindando una interpretación esclarecedora.

Desde una perspectiva científica, Brian Turk evalúa el valor del ser humano al observar el corazón, el centro del “amor”. Con aproximadamente 3.000 millones de latidos a lo largo de nuestra vida, el corazón cumple incansablemente su función gracias a los precisos mecanismos que ocurren en cada latido. Como una bomba, nuestro corazón funciona con energía eléctrica, pero no necesita estar conectado a una corriente. Posee un generador que envía el impulso eléctrico, controlado por un sistema de frenado que permite que bombee toda la sangre, evitando que nuestro cuerpo se quede sin suministro.

Una dimensión importante del “amor” es el equilibrio. Caer en extremos no beneficia en ninguna situación, incluido el amor, como se explica en la sección “Preguntas & Respuestas” de este número de Cascada. La historia de Abel y Caín nos recuerda la condición humana: podemos amar a algunas personas y sentir ira hacia otras. Sin embargo, las circunstancias pueden cambiar y podemos encontrarnos siendo enemigos de nuestros propios hermanos o amigos de aquellos que antes eran enemigos. Para evitar sentir remordimiento por nuestras acciones pasadas, se nos recomienda tener en cuenta lo que el mañana puede traer a nuestras vidas. También se destaca la forma en que Abel respondió a su hermano como la mejor manera de reaccionar, ya que responder al mal con el mal no es el mejor reflejo del carácter humano y no contribuye a establecer una sociedad pacífica.

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